Yo también puedo triunfar – Entendiendo el compromiso (iii)

Suelo entretenerme leyendo las contraportadas de El País. No todos los días, pero sí habitualmente. Me parece una sección fresca, dinámica, que da cobertura tanto a personajes públicos -y de la farándula-, como a personas anónimas, con profesiones y vidas “de andar por casa”, de esas que nos han tocado en suerte a usted o a mí. Personas siempre con algo interesante que decir.

Me llamó la atención hace unos días la contraportada de Belén Marcos, una Ingeniera de Caminos de 36 años al frente de un proyecto de la empresa Cintra en Texas, Estados Unidos. Allí, trabaja en la construcción y gestión de la ampliación una autopista. Obra pública.

Obra pública.

Obra pública…

Casi tan apasionante como entrenar a “La Roja” durante estas semanas de mundial.

Me encantó leer cómo Belén habla de “su” proyecto:

“La obra pública es gratificante, da servicio a la gente”

– Un reto tremendo. No cambiaría mi trabajo por nada. Me encantan las autopistas -sí, han oído bien, las autopistas, no los coches o el tunning-. Las autopistas comunican a la gente…-

Me gustó leerlo. Y mientras nos cuenta esto, degusta un arroz y reconoce que está buenísimo. Porque a veces nos exigimos tanto, que nosotros mismos nos impedimos triunfar.

Y ahora caigo en la cuenta de por qué las personas se comprometen con su trabajo. ¿Influye cómo visualices la tarea? ¿Trabajas en aquello en lo que realmente te gustaría trabajar?

Que alguien me diga que Belén no ha triunfado. Uno de esos triunfos cotidianos. Yo, lo veo meridiano.

– @lamiquiz

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