Roles, Clichés, curiosidades & realidades

Aprovechando que estos días andamos en la oficina más ocupados de lo normal, y que en ratos muertos me encuentro aún desarrollando el segundo post de nuestra particular trilogía deGestión del Compromiso, me gustaría aprovechar este rato para profundizar en una caracterización de roles que encontré hace unas semanas en unos apuntes del Máster de Recursos Humanos.

Veo representados a amigos, compañeros de trabajo (a ver cuántos se dan por aludidos) e incluso algunos antiguos compañeros de proyecto en mi anterior empresa. Reproducibles por los participantes en reuniones, así como en los equipos de trabajo. Me pareció muy curiosa y me gustaría hacérosla llegar. Aprovecho la ocasión para añadir algún rol adicional a la lista y enriquecerla, así que aquí van:

1.- El Eterno Preguntón

Síntomas: O bien es feliz conociendo nuestra opinión sobre todo lo que se trata, o únicamente busca entorpecer nuestra participación o nuestra exposición. En el fondo fondo intenta corroborar con nuestras opiniones si realmente apoyamos su punto de vista personal.

Trato: Deberemos tratar de reenviar sus cuestiones al grupo, hacer al resto partícipe de las continuas interrupciones. Debemos intentar no darle respuestas (al menos no de forma reiterada o continuada) ni resolver sus problemas. En todo caso, intentemos no posicionarnos ni adoptar una opinión clara que envalentone o irrite al eterno preguntón.

2.- El Querellador

Síntoma: Es la típica persona que disfruta hiriendo y machacando al de enfrente, bien con comentarios punzantes o irónicos, bien con mensajes directos. Si bien es cierto que en ocasiones tiene motivos sobrados para quejarse, parece claro que el querellador no respeta reglas ni límites.

Trato: Debemos permanecer tranquilos. Sin que sea observable debemos intentar aislarle o apartarle del grupo para que contamine lo menos posible al resto. Ante quejas reiteradas zanjad la cuestión con un “trataremos dicho tema con mucho gusto, pero en privado”. Si insiste en la confrontación intentad aducir falta de tiempo para tratar algunos temas en la reunión. Debemos escudarnos en la necesidad de obtener resultados claros de la reunión y no enzanzarnos en disputas.

3.- El Embrollón

Síntomas: Le gusta discutir. Disfruta con el simple placer de buscar las cosquillas y confrontar con cualquier temática. En ocasiones puede ser un perfil que aparece en personas que son buenas por naturaleza, pero que por lo que fuera se encuentran emocionalmente alteradas (cuestiones personales, acumulación de estrés…)

Trato: Debemos seleccionar las aportaciones positivas o lo que podamos extraer de bueno de sus intervenciones. Dado que su finalidad tampoco es negativa o nociva, podremos ser capaces de pasar a otros temas sin que esta persona continúe enquistando la reunión. Ante todo no debemos desconcentrarnos, ni salirnos del guión establecido. Intentaremos hablarle en particular y enfrentar su opinión con la opinión del grupo cuando proceda.

4.- El Obstinado

Síntomas: Es aquella persona que por definición, ignora cualquier punto de vista que no sea el suyo. No busca aprender con las aportaciones de los demás y se empeña en llevar sus argumentos al límite.

Trato: Debemos recurrir a la fuerza del grupo para alcanzar acuerdos globales. Si continúa poniendo trabas a los avances de la reunión debemos emplazarle a una reunión individual, pero mientras tanto deberá aceptar los puntos de vista de la mayoría. Debemos comportarnos con firmeza, siempre que las demandas sean descabelladas.

5.- El Sabelotodo

Síntomas: Le gusta imponer su opinión. Casualmente siempre tiene una opinión válida para cualquier casuística. Y no importa las veces que se rebatan sus argumentos con datos objetivos. Siempre entrarán en juego nuevas variables que hasta entonces desconocíamos para desbaratar nuestra opinión. Existen dos tipos de sabelotodos: Los perfectamente informados, o los charlatanes (dudo por cual de los dos optar).

Trato: Debemos contrastar y apoyar al grupo para impedir que participantes sabelotodo lo avasallen. ¿Qué opina el resto de la opinión tan interesante que ha aportado X? ¿Creéis que esto siempre es así?. De forma adicional, debemos intentar pararle los pies para que no acapare la actividad del grupo mediante cuestiones complicadas o retos (que se pase un rato pensando).

6.- El Mudo Voluntario

Síntomas: Es la persona que voluntariamente se desinteresa de todo. En esta ocasión también debemos distinguir entre dos tipos de mudos: Aquellos que se creen netamente superiores al resto de participantes para los asuntos que se están discutiendo, y aquellos que, por el contrario, se sienten infinitamente inferiores. El tratamiento será distinto con unos que con otros…

Trato: Debemos en todo caso despertar su interés, solicitar que exponga su opinión o animar para que aporte su punto de vista. Debemos, de forma disimulada y natural, indicarle que nos gustaría compartir sus experiencias, mostrando respeto a sus opiniones, y haciendo comprender al resto de personas (no de forma explícita) que nuestra intención es integrar las opiniones de todos.

7.- El tipo chic

Síntomas: Está siempre dispuesto a ayudar a todo el mundo, aunque realmente se siente totalmente seguro con sus ideas y sus puntos de vista. Muestra una seguridad apabullante en sí mismo. Se permite el lujo de estar descentrado o a otros menesteres (respondiendo a sus mensajes de la BB) porque domina de sobra los temas que se están tratando.

Trato: Debemos utilizarle frecuentemente para apoyar argumentos en las discusiones. Debemos hacer lo posible para que aporte y contribuya, porque si no lo hace, tras la reunión o a posteriori puede ser más nocivo. Démosle las gracias cuando realice aportaciones o muestre predisposición a participar con el resto. No olvides solicitar que se silencien los teléfonos al principio de la reunión (así aprovechará para enseñarnos a todos su nuevo Iphone y con suerte no lo volverá a revisar).

8.- El Charlatán

Síntomas: Habla de todo pero fuera de tiempos y fuera de contexto. Su participación es incontenible, informal y susurrante.

Trato: Debemos pararle la cuerda cuando se detenga un segundo para respirar: “Perdone X, ¿no nos estamos desviando un poco del tema?”. Si no se da por aludido podemos comenzar a mirar compulsivamente nuestro reloj de modo de que la gente se pueda dar cuenta de que nos alargamos en temas que no aportan valor al grupo.

9.- El Tímido

Síntomas: Es una persona con ideas interesantes, que puede aportar mucha riqueza al grupo, pero que está callado y le cuesta formular sus aportaciones.

Trato: Debemos hacerle preguntas fáciles, en las que no cueste expresar su opinión. Tratemos de integrarle, pero sin que se sienta excesivamente arropado. Sin resultar paternalista. Reforcemos sus contribuciones atrayendo la atención del resto sobre sus acertados comentarios (en el caso de que los realice).

10.- El Tipo de Ideas Fijas

Síntomas: Muestra manías y temas repetidos a los que recurre sin cesar. Son sin duda temas que le preocupan y que le consumen. Si se le permite lanzarse se pone a hablar de ello compulsivamente. Se muestra susceptible si para nosotros dichos temas no tienen la misma trascendencia que en su universo particular.

Trato: Aprovechemos ideas interesantes que pueda plantear. Debemos devolverle sus intervenciones con alusiones a otros temas de mayor calado. Tratemos de comprenderle y tratar con cuidado dichos temas, pues pueden herir susceptibilidades.

11.- El Hombre de los Apartes

Síntomas: Es distraído, e inconscientemente distrae a los demás. Aunque el resto de personas estén hablando de un tema que aporta valor, puede interrumpir la reunión con otros temas baladíes. Normalmente busca hacer pequeños corros o desarrolla conversaciones paralelas.

Trato: Debemos interpelarle directamente con preguntas directas y ágiles, dirigiéndonos a esta persona directamente por su nombre. Con suerte podrá darse por aludido (en cuyo caso siempre pedirá perdón antes de volver a la carga). Debemos siempre reemprender los últimos temas tratados por el grupo en global, y si es necesario solicitarle su opinión para centrarle en la discusión.

12.- El Hombre del Cuello Duro

Síntomas: Es el altivo del grupo, que trata a los demás de forma desconsiderada. En efecto, no se interesa por el grupo ni intenta siquiera integrarse con los demás. ¿Realmente es capaz de aportar algo?

Trato: No nos enfrentemos a él directamente ni hiramos su susceptibilidad. Evitemos la crítica directa hacia su postura (pues seguramente la llevaría al límite). Cuando participe y se equivoque, debemos utilizar técnicas dubitativas “Si, de acuerdo, pero…” Es sin duda un caso difícil. ¿Cómo podríamos integrarle en el grupo? Busquemos puntos en común, áreas de conversación en las que se sienta cómodo y podamos hablar de igual a igual.

¿Se os ocurre algún rol o caracterización adicional? ¿Os parece un retrato acertado? ¿Estas posiciones van rotando entre las personas, o se enquistan en determinados perfiles mermando la capacidad del grupo o la efectividad de la reunión?

– David

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