En 2011 dirige tu carrera

La foto es de Loungerie

2011. El año de mis 28.

Los que hemos tenido la suerte de incorporarnos al mercado laboral recientemente, poco a poco vamos completando etapas, y hoy cumplo 5 años de experiencia profesional. Casi 4 años en Accenture y poco más de un año en Ferruelo & Velasco.

Es triste reconocerlo, pero he crecido en un sistema educativo en el cual realidad académica y empresarial nunca caminaron juntas. Habiendo estudiado Administración y Dirección de Empresas acabé la carrera sin tener la pajolera idea de lo que era una empresa.  Los estudios me dieron la oportunidad de aprender sobre miles de conceptos y teorías, pero todo me parecía tan lejano y abismalmente teórico que la realidad supuso un sopapo a las primeras de cambio. Sobrevivir en la empresa es aprender a desenvolvernos rápido, de forma camaleónica. Y tengo que reconocer que a eso sí que me ayudó lo aprendido en una universidad que apostaba por la exigencia y la dedicación.

Sin embargo me considero una persona que finalizó sus estudios sin brújula, y que, con un diploma a modo de despedida, echó de menos un cierto acompañamiento, una orientación sobre cómo enfocar mi carrera profesional. Tuve la sensación de que no poder apoyarme en un guía que me aconsejara sobre mi futuro desarrollo. Asumo mi parte de culpa, andaba un tanto despistado. Tampoco conocía los recursos a mi alcance para orientarme. No son muchos.

En cualquier caso acabé la Universidad con mucha ilusión por incorporarme a la empresa. Soy optimista, lo sé, pero creo que los jóvenes confían en que las empresas sean espacios emocionantes donde van a aprender, desarrollar sus capacidades, crecer como personas acompañados por aquellos que cuentan con más experiencia, promover iniciativas, luchar y combatir en el barro, salir adelante. Creo en los jóvenes que confían en que quizás ellos sí que puedan ser felices trabajando. Luego la empresa se encarga de darles la espalda.

Bendita motivación intrínseca que está viva al nacer y que se marchita con malditas culturas y formas de hacer tóxicas.

Afirmaba Juan Carrión en su libro “Culturas innovadoras 2.0” que muchas empresas son fuente inagotable de estupidez provocando la frustración de los más aptos. Frente al discurso políticamente correcto de los directivos en su búsqueda y atracción del talento -ja!-, parece que los mecanismos heredados no hacen otra cosa que hundir, sumergir, y enterrar el talento y la motivación intrínseca de las personas a las que prometen el oro y el moro en los procesos de selección. Unos pocos meses sirven para intuir y darnos cuenta de que hay empresas en las que no se puede razonar, pensar, en las que la poca actividad y proactividad de los que te rodean hacen que no apetezca ser especialmente creativo ni dinamizar ninguna propuesta. ¿Para qué?. #nomorebrownies. La estupidez masiva como forma de vida en la empresa.

Sin duda mi etapa en Accenture tuvo muchísimas cosas positivas, pero había rasgos de esa cultura neandertal – de la que habla Juan en sus posts y libros- tan marcados que, inconscientemente, surgía la necesidad de probar algo diferente a lo que había conocido hasta entonces. Algo intuía e intenté reorientar mi carrera. Para ello aproveché la posibilidad de cursar un Máster que me permitiría estar más tiempo en casa en momentos difíciles para la familia. Me entrevisté -gracias a mi buen amigo Nacho García, hoy en Sayma Consultores-, con Josune Baniandrés, Directora del Máster de Recursos Humanos de La Comercial (Deusto) y lo que comenzó como un cambio, como una huida ante pequeñas alarmas que me indicaban que no estaba bien, acabó siendo un giro de 180º.

Todo esto tiene una finalidad, me gustaría comenzar el año 2011 con dos ideas que intento transmitir a mis conocidos:

  1. Si la Universidad no te provee, comunica ni te hace partícipe de los recursos que existen para orientar tu carrera, busca alternativas. Charla con los profesores a los que has apreciado durante los estudios, con aquellos que demuestran una sana preocupación por sus alumnos. Trasládales tus dudas, porque son perfectamente naturales. No dejes que acabe ese periodo sin centrar un tanto el tiro.
  2. Nunca es tarde para ser quien podrías haber sido. Si te encuentras en un momento de bloqueo profesional, no dudes en pararte, reflexionar y analizar lo que te retiene allí. Había preparado una frase distinta para este final, pero conversando con Josune me ha propuesto una aún más apropiada: “Lo que nos perdemos por miedo a perder lo que tenemos”… El miedo al cambio es un proceso natural, suele hablar de forma genial de ello Pilar Jericó en muchos de sus posts, y aunque la situación y el contexto que atravesamos es complicado, no debe servirnos de excusa para tomar una decisión que puede transformar nuestra vida.

Un abrazo a todos/as y feliz comienzo de año.

@lamiquiz


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comment 16 comentarios - puedes comentar o hacer ping

  1. David, mi enhorabuena por hablar con tanta sinceridad y por, en tan poco tiempo, haberte dado cuenta de tantas cosas. Dice muchísimo de ti!!!.
    Me ha encantado este post. Que sigan llegando 🙂
    Un fuerte abrazo,
    María

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    • David Lamíquiz dijo:

      Muchas gracias María, estaba leyendo ahora mismo tu post sobre la importancia de pulir el perfil en Linkedin. Un gran trabajo, la verdad, con contenido y un lenguaje ameno que me engancha. Mi enhorabuena de vuelta. 🙂

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  2. El miedo a perder nuestro estado de confort nos paraliza y nos estanca.
    Ayer tuve una amena discusión de amigos sobre este mismo tema, me hubiese encantado discutirlo en el master como hace unos meses.
    Considero que elegimos un camino en un momento determinado de la vida y cuando este camino no nos pertenece continuamos por comodidad y el miedo a perder seguridad nos paraliza a arriesgarnos y apostar por nuestro sexto sentido.
    Estoy de acuerdo contigo en que cuando terminamos la universidad comienza una etapa de depre postuniversitaria que actualmente se esta agravando con la crisis. No tenemos oportunidad de reflexionar que camino elegir en la vida y nos dejamos llevar por la primera oportunidad que se nos presenta diciendo:al menos no me quedo en casa sin hacer nada.

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    • David Lamíquiz dijo:

      ¿Está claro verdad? En mi opinión tampoco existen herramientas estructuradas en la Universidad para orientar en esta transición. Por ejemplo en mi licenciatura todos cuando acabamos estamos cortados por el mismo patrón, mismo rebaño accediendo a las mismas oportunidades de empleo. Un rebaño. ¿Cómo introducir una atención personalizada o un acompañamiento que ayude al estudiante a conocerse un poco más a si mismo?
      ¡Abrazo, June!

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  3. Hola David,
    Estoy totalmente de acuerdo con tu post, has dado justo en el clavo. Yo llevo algunos años más de experiencia profesional y finalmente me he dado cuenta de la limitación de muchas culturas empresariales. Por eso, y a mis 36 años, he decidido dar un giro a mi vida. De hecho, mi blog, es de momento una reivindicación de todo ello.
    Por si te interesa: http://www.thinkusomuch.blogspot.com
    Saludos,
    Susana.

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    • David Lamíquiz dijo:

      Muchas gracias por compartir tu experiencia Susana, uno de mis objetivos era “no llegar a los 30 -cuando ya empiezas quizás a tener más posibilidades de estar más atado por responsabilidades- sin trabajar en lo que me gusta”. El problema era que no sabía qué era ello. El problema era el “qué”, que diría un profesor mío…
      Ahora mismo hecho un vistazo a tu blog, gracias por compartirlo.
      David

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  4. 2010 fue un año de cambio. De trabajar por cuenta ajena a montar mi propio negocio emprendedor. Duro, complicado pero gratificante desde el primer momento, a pesar de todos los pesares y las piedras del camino. Pero no voy a hablar de mi libro sino de como librarse de los fantasmas universitarios.
    Primero saliendo fuera de España, donde sea y como sea, Erasmus, curso de especialización, máster, fregar platos…. Te abre los ojos, oídos y cabeza de una manera bestial y la universidad en otros países es mucho más orientada a la empresa que aquí.
    Segundo, networking. Tomando contacto desde primero de carrera con la realidad empresarial, seminarios, conferencias, visitando empresas, siendo atrevido. Si nuestros compañeros de networking son los del grupo de trabajo del master unicamente son valiosos por supuesto pero con parecida visión. Echo de menos actualmente universitarios atrevidos que llamen a las puertas de las empresas. Miedo a ser becario, miedo a no ser admitido. Seguro que hay muchos sitios y maneras.

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    • David Lamíquiz dijo:

      Qué bueno Jose Ignacio, gracias por pasarte e incorporar tu reflexión. Es cierto, mi experiencia me hizo ver la empresa como algo lejano. Y de repente llegó el quinto curso, la hora de finalizar y nos estampábamos de morros contra las organizaciones. Surgían todas las inseguridades. Todos como ovejas a por las mismas ofertas. Hacia el mismo perfil profesional. ¿Auditoría? ¿Consultoría? ¡Ah, ¿pero no entras en una auditoría? ¿qué raro no? – Y todos más despistados que el copón de la baraja.
      Está claro que es mi experiencia personal, seguro que tu experiencia en esos momentos me hubieran guiado… Maldito yo que no estaba atento en esa época a lo que se cocía por internet sobre orientación profesional…

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  5. Goizalde Atxutegi dijo:

    Felicidades por el post David! Me he sentido bastante identificada con lo que he leído además…

    Creo que lo más difícil es tomar la decisión en esos momentos en los que(como decías) intuyes que algo no encaja, porque nos agarramos a lo que tenemos esperando la certeza…que nunca llega!!

    Lo que les sirve a algunos no nos sirve a otros y viceversa. Poco a poco, a ver si vamos encontrado nuestro sitio, no? 🙂

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    • David Lamíquiz dijo:

      ¡Bueeeeenas tardes Goizalde!
      Gracias por el piropo sobre el post. Es algo personal, pero creo que merece la pena de vez en cuando hablar también de uno mismo. Presentar nuestras experiencias e inseguridades es una buena forma de hacernos un poquito más conscientes…
      Efectivamente, estoy de acuerdo con lo que comentas, es complicado darse cuenta y ser consciente de que algo está pasando ¿verdad?
      Un abrazaco a la gente de por allí, que sé que tenéis una incorporación nueva a la que conozco de cerca… 😉

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  6. Qué razón tienes David! Precisamente, es mi caso, como el de tantos otros, en el que desde pequeña, sin tener una vocación especial o idea, te obligan a “tirar” por ciencias o letras. Camino que vas eligiendo sin darte cuenta que te cierras otros caminos sin realmente ser consciente lo que puedes ir dejando.
    De ahí viene mi frustración actual, quizá sea la crisis de los treinta y… Pero realmente me encuentro en el momento de decir basta y pararme a pensar qué es lo que realmente quiero y lo que me haría felíz profesionalmente.
    Como muy bien ha comentado José Ignacio, también se me abrió el mundo cuando decidí irme fuera y a estudiar en una universidad con un sistema educativo más “real” al mundo profesional. Desde luego, nuestro sistema educativo debe dar un paso de gigante si pretendemos paliar frustraciones y cambiar el desajuste educativo existente.

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    • David Lamíquiz dijo:

      ¡Gracias por escribir Rebeca!
      Nos obligan a elegir. Nos parece bien. El problema es que nadie nos enseñó a pensar, a reflexionar, a conocernos…
      No he tenido la suerte de formarme en el extranjero, ¿qué diferencias observas a nivel extranjero que te hacen calificarlo de más real? Me encantaría saber por dónde van los tiros…
      ¡Un abrazo!

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  7. Gracias Jose Ignacio,creo que tus consejos son acertadisimos,yo he hecho exactamente lo que dices y me ha ayudado a madurar y ser critica.
    David,un trabajo como orientador universitario seria muy interesante, voy a investigar sobre mi futuro.

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  8. Oihan Lobato dijo:

    Hola David,
    supongo que te acordarás de mi. Soy del Master en RRHH de La Comercial, nos conocimos el día de la presentación del master con Josune y Arantxa.
    Me ha gustado mucho leer tu artículo, la verdad es que has ido directamente al grano y has dao en el haro. Desde mi propia experiencia profesional, puedo añadir a lo ya discutido que el sistema educatico actual no nos prepara adecuadamente a la vida profesional, por lo tanto estamos obligados a tomar decisiones importantes en poco tiempo sin saber claramente qué puerta abrir.
    Hay que asumir los fallos, errores y ser flexibles al cambio. En mi caso, empezé estudiando traducción e interpretación, y finalicé la carrera con éxito.
    Lo mio siempre han sido los idiomas pero me di cuente que me faltaba algo,y fue entonces cuando di un cambio brutal a mis estudios, el famoso giro de 180º. La verdad es que no fue facil emprender el camino de los recursos humanos, pero bueno estoy en fase de experimentación y hasta ahora estoy bastante satisfecho. En resumidas cuentas, con esto quiero decir que en la vida hay que estar preparados a tomar decisiones arriesgadas, sobretodo en un contexto como el de la empresa. Es mejor chocarse y pegarse un golpe, que permanecer estáticos y rígidos. Con referencia a esto, en USA las empresas valoran mucho el fracaso o la mala toma de decisiones a la hora de escoger candidatos y seleccionarlos, cosa que en España no se hace. A la base de esto está el hecho que un candidato con fracasos a sus espaldas, sabe muy bien como afrontarlos y buscar alternativas. En cambio, un candidato que jamás se ha equivocado no está preparado para futuros choques.
    Ha sido un placer compartir tu artículo,
    Oihan Lobato

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    • David Lamíquiz dijo:

      Gracias Oihan por pasarte por aquí y compartir tu experiencia. Sin duda es una competencia para la que no se nos orienta y se nos educa. Tolerar el fracaso, levantarse, analizar y volver a construir. ¿Crees que las empresas de selección (entiendo que puede ser aplicable a personas con un recorrido extenso, con un bagaje amplio) no testean estos aspectos en un candidato?

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