Reflexiones para compartir: nuestro enfoque

Con una gran gratitud, quiero compartir este post con el equipo/ familia que somos Ferruelo & Velasco, con David Lamiquiz que ha tomado un nuevo rumbo profesional pero él sabe que forma parte de esta familia, con los padres de este proyecto allá por 1992- Amador e Isidoro, con los/as amigos/as que colaboran con nosotros en proyectos, con las personas que nos quieren y nos enriquecen, con los clientes que nos ponen delante bonitos retos y confían en nosotros, con la gente que nos sigue y con la gente que aprecia que haya un tipo de consultoría en la que hay enfoque, hay ilusión, personas con nombre y apellido, ideas, muchas ganas, deseo de compartir conocimiento y de ser auténticos.

El 2011 llega a su fin y me apetece hacerlo compartiendo una reflexión acerca de algo que desde Ferruelo & Velasco, ya desde el año 2002, viene siendo una obsesión: la necesidad de aportar valor desde el rol estratégico de la función de personas. Desde luego, ha sido una obsesión muy superior a la de crecer o hacer negocio.

Y digo que para nosotros es una obsesión porque como pasionales y rebeldes que somos, somos conscientes de que las personas importan, de que son las personas las que aportan un valor diferencial, que el éxito de las organizaciones pivota en las personas, de que las organizaciones sólo se transforman si hay transformaciones personales.

Ahora bien, tenemos claro que todo esto no funciona si nos olvidamos de que las personas somos personas, que necesitamos ser felices, plenas y para ello el trabajo tiene que ser una parte de un ser integral, un espacio de disfrute, de aprendizaje, de crecimiento personal, de creatividad, de ilusión y de vida. Esta es nuestra hipótesis de trabajo.

Con este encuadre, hace ya diez años,  decidimos construir nuestra estrategia y posicionamiento como consultora y desde entonces  venimos peleando por poner en valor la función de personas.  De forma natural hemos vivido nuestras transformaciones, nuestra evolución, hemos buscado anticiparnos a nuevos escenarios y necesidades organizacionales.

Con este planteamiento, nuestro balance es muy positivo: hemos madurado, hemos trabajado en proyectos bonitos, hemos aprendido mucho, hemos contribuido a que organizaciones con las que trabajamos hayan vivido transformaciones personales y colectivas; nuestras líneas de actividad se han ido consolidando, tenemos un buen cliente que está fidelizado y que, además, nos cuida y prescribe, generamos opinión, nos vamos haciendo una reputación, contribuimos a hacer de Euskadi un país próspero y todo ello generando año tras año beneficios.

Este es el encuadre en el que trabajamos y desde el que nos posicionamos en el mercado. Y aunque la realidad socio-económica es incierta, no tenemos ninguna intención de perder el encuadre, ni los focos en los que tenemos que trabajar. Vemos el 2012 como un año de grandes oportunidades, vemos océanos azules, hemos aprendido a ver la botella medio llena, creemos en nuestro valor y sobre todo que hay una necesidad real de construir bucles transformacionales que hagan que nuestras organizaciones sean competitivas y sostenibles en el tiempo.

Para ello, creemos fundamental apuntalar los procesos de cambio y/o transformaciones en la construcción de modelos de gestión donde toda la estrategia gira alrededor de la dinamización de las personas como forma de generación de conocimiento, creatividad  e innovación. Este será para el 2012 nuestro bucle transformacional: generar un valor aún más estratégico y transformador en nuestros clientes.

 

La foto de este post corresponde a la galería de Braulio Medina

 

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