Recuerda lo que serás I

Hola a todos y a todas. Antes de nada, presentaciones. Soy Álvaro Sabas, tengo treinta y tres años. Estudié Filosofía en la UPV, trabajé como muchos estudiantes de mil cosas, me introduje en el mundo de la gestión de personas sin darme excesiva cuenta – seleccionando personas, formándolas, configurando equipos. Aposté por el Máster en Recursos Humanos en Deusto, donde seguí aprendiendo y conociendo a personas que hoy siguen siendo muy importantes en mi vida. A partir de aquí, comienza una historia con éxitos y fracasos, cambios y aprendizajes. Gracias a quienes confiaron en mí, que me enseñaron y desarrollaron: responsables, compañeros,  clientes. Personas.

Probablemente, haya quien lea el siguiente párrafo y no tenga la imagen exacta de las referencias que voy a hacer. No importa. Os sugiero que hagáis el ejercicio de evocar desde vuestra experiencia lo mismo que os quiero plantear desde la mía.

¿Recordáis los autobuses azules, no más grandes que una furgoneta grande, que circulaban por el Bilbao industrial de los ochenta?, ¿recordáis las piedras tan peculiares que había en la Plaza Elíptica, en Moyua?, eran tesoros para cualquier bolsillo en el que entrase la mano de un niño. ¿Y las montañas de palets que hacían de la Ribera de la Ría un baúl cerrado al aire libre?

¿Qué es lo quiero decir?

Ninguno de nosotros podía prever la transformación que estaba por venir y cómo ésta iba a configurar un nuevo escenario, con experiencias,  necesidades y oportunidades sin explorar. A todos nosotros nos han afectado procesos de transformación; vivimos en un hábitat en transformación, los hemos sentido y seguimos sintiéndolos.

Los últimos años han sido duros, muy duros para mucha gente. Crisis, desempleo, cierre de organizaciones, incertidumbre y ansiedad. Todos ellos significantes poderosos que han hecho que nuestro hábitat deje de ser confortable, propiciando dinámicas de relación que han puesto el foco en la contención, la desconfianza, el conflicto, la postergación y la renuncia. La renuncia.

¿Consideráis que el discurso de supervivencia, de derrota en la batalla, es el que nos va a permitir generar condiciones favorables para progresar?, es más, y esta pregunta la quiero enfocar en mi generación de profesionales: ¿Queréis recordaros como profesionales que mantuvieron el discurso de la claudicación, de la falta de ideación y de iniciativa?

Seguramente, no. 2014 puede ser el primer paso para revertir estas inercias, al margen de que la realidad se muestre, en muchos casos, muy tozuda y con mal pronóstico. Incluso en esta situación nos podemos permitir descubrir  oportunidades, retarnos, aportar: es una cuestión de ilusión.

Especialización inteligente, manufactura avanzada, transformación, talento, trasferencia del conocimiento… una hipótesis: ¿puede 2014 ser nuestro año?

 

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comment 2 comentarios - puedes comentar o hacer ping

  1. Hola Álvaro.

    En primer lugar quiero agradecerte por tocar este tema, porque yo también soy de los que cree que, aunque existe un momento y un contexto difícil, la manera de enfrentarlo tiene que ser diferente. Y este es un tema que yo sinceramente vivo con mucha pasión.

    Yo creo que la manera como nos comunicamos con el mundo es una decisión que cada uno de nosotros toma a diario. Es decir, cada uno elige si envía mensajes de claudicación y derrota en la batalla, o si nos ponemos las gafas del optimismo y la oportunidad de aprender y crecer en la incertidumbre ese día, ese mes, incluso esa vida.

    Y doy un paso más, yo creo que quienes hemos decidido trabajar con y para la gente tenemos la responsabilidad de enviar un mensaje, de optimismo que genere movimiento en otros. Yo a veces me pregunto; nosotros que hemos tenido la oportunidad de formarnos, de ir a la universidad, de conocer mundo, de hablar idiomas, de compartir experiencias con personas importantes, ¿qué le vamos a decir al mundo que está allá afuera? que no se puede? …que es muy difícil?… que no tenemos herramientas para enfrentarlo con éxito?.. Todo lo contrario. ¡Lo tenemos TODO!, pero debemos salir de la zona de confort que a veces nos paraliza porque es mucho más cómodo no arriesgar.

    En definitiva yo sí creo que el 2014 puede ser nuestro año, pero tenemos que creérnoslo.

    Mil gracias nuevamente.

    Iker Larrañaga.

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  2. Muchas gracias por tu aportación Iker. Es importante que nos empecemos a decir a nosotros mismos que es posible hacer algo más, es fundamental que incoporemos significantes en nuestro discurso que nos movilicen, es responsable rebelarse y tener ilusión.

    Iker, gracias.

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