Positivismo: clave de la constancia y protector de la ilusión

No me equivoque dos mil veces para hacer una bombilla, descubrí dos mil maneras de cómo no hacer una bombilla.

Thomas Alba Edison

El otro día me topé con esta cita en Internet y me vino a la cabeza las veces que nos castigamos por los errores que cometemos y el tiempo valiosísimo que perdemos en rumiaciones con un carácter más destructivo que constructivo.

La cita nos muestra un fiel reflejo de pensamiento positivo, cuyos efectos secundarios se traducen en la permanencia de la chispa de la motivación, que nos lleva a no renunciar en nuestro ímpetu y nos guía en el logro de objetivos retadores.

En muchos casos, la sociedad, las herencias, la cultura que hemos ido absorbiendo de refuerzo inmediato a lo largo de los años… se han convertido en pesadas mochilas a nuestra espalda, que nos han llevado a mostrarnos reticentes a tolerar la frustración.

En el momento actual nos encontramos ante un escenario que alberga una metamorfosis social bastante peculiar, tal es así que prácticamente implica pasar de la mariposa al gusano. Esta reversión lleva consigo consecuencias en nuestra generación, que en innumerables casos ve frustradas sus aspiraciones, simple y llanamente porque el refuerzo se ha esfumado; la mariposa ya no tiene alas.

En este escenario, tenemos dos opciones de afrontamiento:
– Atribuir los problemas que vamos encontrando en el camino a factores personales – locus de control interno –

Atribuir dichas dificultades al entorno – locus de control externo -.

Está claro que la situación actual, el contexto de crisis, la corrupción, los bancos, el paro, el decaimiento de la #marcaespaña y tantísimos factores perjudiciales que rodean nuestro entorno, son aspectos que generan un impacto negativo en la autoimagen del colectivo; no obstante, al achacar los problemas a causas externas, nuestras autoestimas no sufren un coste difícilmente manejable. En este caso, el problema y la solución se encuentran fuera de nuestra área de influencia.

Ya se sabe… “mal de muchos, consuelo de tontos”.

Si lo achacamos a causas internas, la realidad es más dura, la frustración se apodera de nuestras conciencias; nos sentimos incapaces e incompetentes, lo que puede suponer los prolegómenos de una depresión.

Y digo yo…

  • ¿Qué habría hecho Edison sin ese enfoque positivista / constructivo?
  • ¿Habría conseguido su objetivo si el concepto fracaso hubiera estado impreso en su mente o si se hubiera acomodado por atribuir ese fracaso a causas externas?
  • ¿Habría sido constante sin ese nivel de tolerancia a la frustración, apoyado en su estrategia de reformulación positiva, que le llevó a dar con la clave del filamento de hilo de algodón?

La motivación, la capacidad de ilusionarse, el sentir pasión por lo que hacemos son factores emocionales que siempre deben estar presentes y ejercer de guías en nuestro camino; dejarnos envolver por las dinámicas disfuncionales nos lleva a perder la motivación; dejarnos atrapar por la tela de araña del fracaso supone esperar al aguijonazo que nos deja paralizados e inmóviles, cual Frodo Bolsón en su batalla con Ella Laraña.

Como en el caso de Edison, en la realidad de nuestras organizaciones, nos encontramos con momentos de ensayo – error, momentos en los que, a diferencia del enfoque del inventor de la bombilla, tenemos el hábito de centrarnos en lo negativo, poniendo el foco en el fracaso; a veces por cultura organizativa, otras por nuestra inseguridad y otras, incluso, por cierto masoquismo.

En términos generales, se nos hace cuesta arriba aprovechar estos momentos para el aprendizaje personal a través de un enfoque constructivo, para trabajar en el autoconocimiento, identificar nuestras fortalezas y debilidades, así como nuestros puntos ciegos, que nos limitan en cierta medida en nuestro desarrollo integral.

Atribuimos el fracaso a causas internas o externas, pero nos cuesta trabajar en el “porqué”, nos cuesta profundizar en la raíz de dicha dificultad, y de esta forma, perdemos oportunidades de mejora.

Un ejemplo concreto se hace patente en los proyectos de assessment que venimos trabajando, los cuales se dividen en una fase de evaluación / diagnóstico y una posterior de devolución / contraste; durante esta segunda fase se realiza una sesión de feedback y, en ocasiones, es habitual encontrar personas que se muestran preocupadas o, en cierta forma, frustradas por encontrar algún gap en su perfil de capacidades. Su obsesión, en este caso, será la continua justificación, que en la mayor parte de los casos refuerza lo plasmado en el diagnóstico.

Parece ser que, en muchos casos, según nuestro locus de control, mostramos inseguridad o rechazo / negación ante nuestro” yin“. Llegados a este punto, o bien lo evitamos para que no nos haga sufrir, nos genera miedo y por tanto, tratamos de huir de ello; o bien, lo negamos porque no se corresponde con “nuestra” realidad.

Conocer cómo nos ven externamente a través de un proceso exhaustivo de evaluación, ligado a un ejercicio intenso de autoconocimiento se trata, sin duda, de un arma de construcción masiva, que nos permitirá establecer las bases para un desarrollo integral sano. Este proceso de crecimiento nos llevará a vencer barreras invisibles que poco a poco pueden suponer un freno a nuestro arranque y nuestras ganas de aportar valor, tanto a nivel personal como de equipo y, por ende, en la dimensión organizativa..

Share

Tags: , , , , , , , , , ,

comment 7 comentarios - puedes comentar o hacer ping

  1. Buena lectura (aunque mejor para un lunes que un viernes por la tarde).
    Tenía algunas ideas en la chistera y me has provocado. Por cierto, buen punto la reflexión sobre la utilidad de los assessment. 😉
    http://lamiquiz.tumblr.com/post/42608971651/me-abrumas

    RESPONDER
  2. Totalmente de acuerdo, el pensamiento positivo es fundamental y para ello, irónicamente, hay que pasar por el aro de mirarse a uno mismo y rebuscar en tus debilidades, pero desde una óptica constructiva… Conocerse a uno mismo es dificilísimo, y sin embargo crucial. Todo depende de la actitud que tengamos ante este proceso de auto-conocimiento.

    También añadiría que como sociedad nos dejamos mucho llevar por lo que dicen los de al lado y por lo que nos meten por los ojos los medios de comunicación, a veces se puede llevar a una espiral de negatividad que no conduce a nada. La capacidad de crítica es fundamental.

    RESPONDER
  3. “Llegar a una espiral” en vez de “llevar”… pero bueno se entendía 😉

    Un saludo

    RESPONDER
  4. Iñigo Diego dijo:

    Gracias Pablo!
    Sobre todo es dificilísimo en dependencia del nivel de insight de la persona que entra en un proceso de autococonocimiento; es decir, una persona con perfil narcisista nunca llegará a un nivel de autopercepción objetivo.
    Además de lo que comentas de la sociedad, yo también añadiría el concepto de la ventana de Johary, que nos dará información acerca de cómo nos vemos y cómo nos ven, identificando puntos ciegos y áreas desconocidas de nosotros mismos.
    Un abrazo!!

    RESPONDER
  5. Iñigo Diego dijo:

    Gracias David!
    Apunto la sugerencia:)
    Te contesto en tu blog!!:-)

    RESPONDER
  6. Por desgracia en este país el fracaso está estigmatizado de una manera muy profunda. No sé si será por miedo, pasividad, envidia, conformismo… O un poco de todo.
    Tu post me ha hecho recordar la interesantísima charla que nos dio un experto en gestión del talento de Sillicon Valley en un curso de verano de la UPV. Comentaba precisamente lo importante que era superar el estigma d
    el fracaso para poder salir de la crisis. En la incubadora de empresas de Sillicon Valley los emprendedores están acostumbrados a caer y volver a levantarse. Los fracasos se comparten, son públicos y de ellos surgen nuevos proyectos que podrán volver a fracasar, o no.

    RESPONDER
  7. Gracias por el comentario Oihane!!
    Está claro que en la época que nos toca vivir más nos vale cambiar el foco si queremos levantarnos tras las caídas; fácil decirlo pero muy difícil hacerlo…
    Es importante que cobremos conciencia de que ya no vivimos entre algodones, así que habrá que plantear la posibilidad de absorber cultura Sillicon Valley, un cambio global que afecta no sólo a la dimensión organizacional sino a la raiz del desarrollo personal que se forja en la familia, la escuela,…
    Abrazo!!

    RESPONDER

Dejar un comentario