La necesidad de crear un hábitat saludable: Sí o Sí.

Las organizaciones somos sistemas  más o menos vivos, más o menos competitivas, más o menos sanas. El planteamiento sensato es que debemos ir hacia organizaciones sanas, como forma de crear organizaciones con capacidad para evolucionar hacia dinámicas de funcionamiento vivas que permitan hacer que la organización tenga un desarrollocompetitivointegralsostenible en el tiempo.

Y entendemos que este desarrollo competitivo, integral y sostenible en el tiempo no es posible si, entre otros factores, no se dan las condiciones para que haya un espacio de confianza básica.

¡¡Qué menos!! y…¡¡qué poco frecuente!!

Todo proceso de transformación, pasa por crear las condiciones para que las personas de la organización puedan migrar de un espacio conocido y por tanto de seguridad a otro de incertidumbre donde como humanos que somos, afloran sentimientos de miedo ante lo desconocido que se plasman en resistencias diversas.

Parece por tanto obvio que para abordar con éxito un proceso de transformación, hay que crear las condiciones para poder hacer ese tránsito reforzando o en su defecto reconstruyendo espacios de confianza básica.

¡¡Qué menos!! y…¡¡que poco frecuente!!

En este caso, quizás haya que empezar por el quién. Nuevamente, el sentido común nos lleva a pensar que debe ser quien lidera, la figura que ostenta la autoridad de la organización quien debe impulsar este espacio de confianza.

Y otra vez… ¡¡Qué menos!! y…¡¡qué poco frecuente!!

Éste/a líder tendrá, como tarea primaria, que construir ese espacio de confianza básica con su equipo directivo, creando las condiciones para que este equipo pueda replicar estas dinámicas de funcionamiento con sus equipos. Las personas demandamos coherencia – ser y parecer. Y si esta no se da, la confianza en el equipo directivo, y por extensión en el proyecto, se fractura.

Una vez identificado el quién, nos podemos centrar en el cómo; ¿cómo podemos crear ese espacio de confianza básica?

Lo cómodo sería que este fuera un proceso que en formato de kit de herramientas nos diera las pautas para ello. Sin embargo, la cosa podemos hacerla de forma mucho más sencilla, para algunos más compleja, que todo eso: un espacio de confianza básica se construye en el momento en que uno mismo trabaja y asienta su autoconfianza.

Una vez más… ¡¡Qué menos!! y…¡¡qué poco frecuente!!

Autoconfianza para saber gestionar las diferencias dentro del equipo directivo, pasando de la rivalidad a la integración, cooperación y co- creación.

Desde luego, aquella organización que no trabaje en este plano, difícilmente podrá construir unproyecto compartido. Hay mínimos que necesitan ser cubiertos. Y si estos no son cubiertos, el talento se escapa. Y si el talento se escapa…el desarrollo competitivo, integral y sostenible se esfuma. Y este escenario, genera una organización sin alma, gris, con bajo pensamiento estratégico, triste, estresada y en mucho casos enfermita.

¿Que opinas?

– Óscar

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