De vuelta a la esencia

No se a vosotros/as pero en mi caso la Navidad me aflora un sentimiento de nostalgia, no sé, me vuelvo más reflexiva, más emotiva, más filosófica si se quiere… Si conocéis la herramienta de evaluación de Myers Briggs, podríamos decir que se me acentúa la F. Como en tantas otras cosas de la vida, no podemos mantenernos al margen de estas fiestas, es como quien es un niño y se quiere mantener al margen de crecer, no se puede. Y con ese sentimiento de que nos lleva la corriente tenemos que lidiar.

Para algunas personas será un periodo de alegría y felicidad, para otras de añoranza y tristeza, para otras de ilusión e incluso para otras de estrés. Sí, sí, de estrés…, no es de extrañar que nos encontremos el 3 de Enero con más estrés que antes de la entrega de cualquier proyecto crítico en nuestra empresa, y es que como bien ha plasmado en un vídeo la empresa Ikea, la “Navidad”, más bien todo lo que la envuelve, nos desamuebla la cabeza; compras, fiestas, regalos, comidas… Y claro, en un mundo en el que nos hemos acostumbrado a correr y a ser lo que se espera de nosotros, cualquiera es el valiente que sale de esa vorágine y se planta y decide hacer algo diferente.

Lejos de conectarnos con la esencia de la Navidad, lo que hacemos cada vez más es desconectar y activar el piloto automático: que hay que comprar marisco porque es propio de estas fiestas, pues se compra, que hay que hacer 7 regalos a cada madre, padre, sobrino… pues se hacen…, independientemente de si es o no con un sentido más profundo que el mero hecho de seguir la corriente y actuar con esa voracidad que nos inocula la sociedad en la que vivimos; en definitiva, nos dejamos llevar por un entorno que se aleja cada vez más del elemento afectivo y lo suple con la tradición empañada por el consumismo.

Alejándonos de esta imagen de Navidad consumista y superficial en la que irremediablemente todos estamos envueltos de alguna manera, tenemos espacio, como casi siempre, para darle una vuelta de tuerca más y sacar la parte mágica de estas fiestas, dejando a un lado el acting y conectándonos con nuestras emociones; tenemos la oportunidad de bajar la marcha, reflexionar e ilusionarnos; ilusionarnos y creer en la magia no es sólo cosa de niños. ¡Está en nosotros aprovechar la oportunidad que nos brinda la Navidad!

En mi caso, aunque la corriente me lleve y de alguna manera me deje arrastrar también, creo que sea lo que fuere lo que nos evocan estas fiestas son una época preciosa para conectarnos con lo que nos hacen sentir y ser un poco más nosotros/as, para reflexionar y hacer nuestro plan estratégico personal. Pero ¡ojo!, siempre desde el cariño y la comprensión. No sólo es una época para compartir y estar con los otros, lo es también para echar la vista atrás, analizar y felicitarnos y mimarnos por todo lo aprendido y lo andado en este camino, que no es otro que la vida misma; a veces lo recorremos a pie, otras a rastras,  y otras veces en avión, pero siempre seguimos avanzando. ¡Es época de reconocer y reconocernos, de querer y de querernos!

En este escenario que se nos presenta de fiestas y celebraciones, sólo nos queda desearos de parte de todo el equipo de Ferruelo y Velasco unas Felices Fiestas y un 2015 lleno de aprendizajes y experiencias.

Un abrazo muy fuerte 🙂
Print

Share

Tags: , , , , , ,

Dejar un comentario