Contribuyendo a una sociedad de TALENTO

Desde Ferruelo y Velasco llevamos tiempo comprometidos con diferentes entidades en el acompañamiento a recién titulados para el enfoque de sus carreras profesionales, aportando apoyo, tutorización y guía para alumbrar el camino de sombras que nos encontramos en ese momento crítico que supone pasar de la vida de estudiante al mundo profesional.

Se trata de un paso, una evolución que todos hemos tenido que experimentar y que, personalmente, recuerdo con cierta ansiedad, por un lado, por el miedo a lo desconocido y, por otro, por la sensación de desamparo con la que vivenciaba esos momentos de cambio, que llegaban a tambalear ciertos cimientos.

En aquel momento, las preguntas que me planteaba giraban en torno al “¿y ahora qué?”, “¿hago un máster/posgrado?”, “¿qué me gusta realmente?”, “¿a qué me puedo dedicar con mi perfil?”, “¿qué salidas profesionales tengo?”, “¿a qué empresas me dirijo?”, “¿cómo funciona lo de las becas?”… cuestiones habituales a las que a muchos no nos ha quedado otra opción que tirarnos al vacío como si jugáramos a la tragaperras esperando a que salieran figuras coincidentes. Para muchos, por desgracia, les salió la cereza, el dólar y la fresa.

Esa situación provocada por un mix de azar, situación de mercado y falta de reacción nos lleva a encontrar grandes profesionales que podrían tener un gran potencial, pero  que a día de hoy se encuentran perdidos, sin rumbo y sin tener claro hacia dónde orientar sus esfuerzos, lo que nos lleva al empobrecimiento del talento por no haber encontrado ese nicho en el que podrían  aportar un valor diferencial.

Desde luego, no podemos permitirnos este desaprovechamiento del talento, el cual daña a la motivación y la autoestima de las personas y que, en consecuencia, nos lleva al desgaste de ciertos sectores y a anclarnos en un sistema cuyos valores más arraigados se centran en la estabilidad, la comodidad y, por ende, la falta de ambición.

Si nos guiamos por la corriente sin pararnos a reflexionar, corremos el riesgo de dejarnos arrastrar por la marea.

La pérdida de motivación en el trabajo es un tema recurrente entre personas de mi generación, que llevan en torno a 8-10 años en el mundo laboral, personas que al finalizar sus estudios tenían inquietudes / intereses / ambiciones, pero que no supieron canalizar, quizá por la falta de ayuda de orientadores, quizá por los escasos puentes que se tendían entre empresas y universidades, quizá por falta de valentía o quizá por no haber recibido información clara y valiosa en el momento oportuno…

Me repito, pero creo que hay que hacer énfasis en ello…

¡No podemos permitirnos que esto siga ocurriendo!

Hoy día percibo que existen más medios, se ha identificado esta situación y se trata de dotar a los recién graduados de herramientas que les aporten mayor conocimiento y, por ende, seguridad para afrontar con paracaídas ese salto al vacío que en generaciones anteriores hemos tenido que dar sin saber si abajo había una piscina o un bosque de cactus.

Desde Ferruelo y Velasco, por ejemplo, este mes de noviembre estamos colaborando en el desarrollo de un taller con el Colegio Vasco de Economistas que ayuda a este colectivo a enfrentarse al escenario temido con mayores recursos, trabajando en el desarrollo de un producto, un DAFO personal, que será su elemento conductor para el enfoque de su carrera profesional.

Consideramos que las organizaciones que trabajamos con personas tenemos una responsabilidad en este sentido y debemos aportar nuestro granito de arena  para conseguir que dentro de esos 8-10 años podamos celebrar que los índices de “pérdida de talento” de la población hayan decrecido y que los valores imperantes sean impulsores  / dinamizadores de la economía y no acomodaticios / conformistas.

En este sentido, queremos acompañar a las personas en momento de cambio para que puedan recorrer su camino, asesorar y apoyar en la búsqueda de sueños e ideales, ayudando a que cada profesional encuentre su nicho de contribución individual, partiendo de un amplio autoconocimiento y visualizando escenarios dentro del contexto socioeconómico actual y la situación del mercado.

Sin duda, asumir este rol nos apasiona y nos reporta una gran satisfacción por la percepción de aportación de valor a la persona y por la contribución desde una perspectiva sistémica de un mayor aprovechamiento del talento en la sociedad.

 

La foto que enmarca el post pertenece a @Kraftwerck.

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