5 principios clave en el arte de liderarse a uno mismo

Hace unos días recibimos la invitación de la Universidad de Deusto para acudir a la conferencia titulada “Liderarse a uno mismo” de Almudena Eizaguirre, profesora y coordinadora del Programa de Coaching y Desarrollo Directivo de La Comercial. Podéis ver un extracto de su intervención aquí.

Ideas comunicadas desde la humildad y la sencillez de un discurso de abundante sentido común y sin grandes tecnicismos. No son necesarios. Tengo la sensación de que los presentes salimos del acto con varias ideas en la mochila a las que recurrir con frecuencia. Y era justo reflejarlas en el blog. Ideas básicas, profundas. De las que realmente mueven y generan cambios.

Apuntaba alto el acto desde su presentación, con J.M. Ulazia haciendo referencia a una frase de Marina, algo que, con demasiada frecuencia cae en el olvido, y avanzando la necesidad de vivir la coherencia de uno mismo, entre lo que manifestamos y lo que somos. Decir y hacer en la misma dirección. Cuando esto no sucede… algo se nos remueve en el interior.

“La ética no es opcional, es la manera más inteligente de abordar la vida”

Centrándonos en la primera parte de la presentación, Almudena nos apuntó cinco principios clave en el arte de liderarse a uno mismo:

Principio de responsabilidad y de retorno:

“Decidimos lo que hacemos. Cada decisión que tomamos vuelve sobre nosotros”

Tendemos a pensar que somos los responsables de nuestros logros, y a depositar en los demás la responsabilidad y autoría de nuestros fracasos. No nos damos cuenta de que el control último de toda decisión reside en nosotros. La última decisión, el último sí o no, es nuestro. De nadie más.

Por otro lado, el concepto de retorno, “todo lo que yo hago, vuelve y repercute finalmente sobre mí”. Los actos que llevamos a cabo quedan inscritos en nuestro guión de la vida y se repetirán una y otra vez, infinitas veces más, de manera que cada alegría y sufrimiento vuelve a nosotros. Partiendo de esta máxima, las personas tenderemos a buscar estados emocionales más positivos que el de partida. Enrique Guillen lo describe en su web como el principio de eterno retorno, que rompe con el principio de causalidad (causa y efecto), y recoge una visión circular del tiempo: aceptar la reiteración infinita del acontecimiento hace que nos invada una mayor trascendencia sobre el mismo, sentimos que lo esculpimos en una piedra para siempre, por ende la acción también formará parte eterna de nosotros. Y apuntamos una magnífica frase de Buda:

“Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos”

Principio de condicionamiento y racionalización de las creencias:

“Actuamos condicionados. En ocasiones es conveniente dejar esa “mochila” y dar respuestas creativas”

¿Cuestionamos nuestros paradigmas? ¿Las realidades que experimentamos son incuestionables? Construimos nuestro propio mundo de conductas y emociones, intrínsecamente ligadas a los condicionantes – familia, cultura, religión, entorno formativo, laboral…- En definitiva, utilizando el símil del pez y la pecera, únicamente somos conscientes de los límites de nuestra propia pecera cuando llegamos al mar.

¿Qué nos hace no revisar los límites de nuestras creencias? Almudena afirmaba: “son las muletas que nos llevan en el día a día“. Y no nos paramos a pensar que, personas diferentes, viven su mundo de forma diferente, tienen mapas del mundo distintos a los nuestros. ¿Dejamos en ocasiones los condicionantes a un lado para intentar dar respuestas “diferentes“?

Principio de la necesidad de compartir el sentido de las palabras:

“Las palabras no tienen significado. Sólo sentido. Y sentido es sentimiento”

Nos invitaron a pensar sobre el significado de la palabra “estrella”. Nos preguntaron: ¿Qué os sugiere? ¿Qué imagináis cuando se menciona? ¿una noche romántica? ¿el final de un concierto de rock sobre el escenario? ¿el logo de la marca de cerveza? ¿la acción de tener un accidente o fracasar? Se generan discusiones porque no compartimos el mismo sentido de las palabras. Para poder relacionarnos de manera eficaz con otros necesitamos compartir este sentido, este sentimiento.

Principio de capacidad de influencia:

“Las demás personas también deciden. Lo único que podemos hacer es influir…”

Ligando este principio con el de responsabilidad, nos retaba Almudena a cuestionarnos con honestidad nuestra capacidad de influencia. No podemos hacer que las personas hagan lo que no quieren hacer. Y la única influencia que podemos conseguir se trabaja poniendo el foco en nosotros mismos. El único control que ejercemos es sobre nosotros mismos. En este sentido, el reto está en propiciar, en crear las condiciones para que las personas tengan la capacidad de crecer y desarrollarse. Desde ahí puede nacer un liderazgo, un hacer, una responsabilidad compartida.

Principio de utilidad de las creencias compartidas:

“Las verdades compartidas nos dan identidad y fuerza como grupo”

La realidad es que las personas necesitamos compartir, y necesitamos sentirnos parte de un grupo. Compartir los valores, la visión de nuestro futuro. Es un hecho que la persona que no comparte las creencias con el grupo al que pertenece y en el cual está obligada a permanecer puede llegar a enfermar. El símil con las organizaciones es claro, y pocas veces somos conscientes de cómo nos afectan culturas organizativas y conductas que chocan con nuestros valores como personas. Los ambientes tóxicos en lo laboral tienen mucha relación con este principio, donde discursos intelectuales se quedan vacíos de contenidos y valores cuando rascas la capa más superficial de la organización. Hay tantas empresas que nos han demostrado que las personas eran la última prioridad en sus decisiones que su misión, visión y valores quedaron vacíos cuando los efectos de la crisis comenzaron a dejarse notar.

¿Qué te parecen los 5 principios? ¿Crees que el conocimiento y el liderazgo sobre uno mismo tendrá un impacto positivo en la gestión de equipos y en los demás?

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comment 9 comentarios - puedes comentar o hacer ping

  1. David,
    Comparto plenamente estos 5 principios, me gusta especialmente el principio de RETORNO que me lleva inevitablemente a la canción de Drexler: “Todo se transforma” http://www.youtube.com/watch?v=QfhEKpFiepM&feature=fvsr
    Que la disfruteis!

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  2. Javier Pastor dijo:

    Hola David,

    Gracias por tus comentarios.

    Efectivamente, el gran reto que queda al final del día a los directivos es
    gestionar a las personas, pero ¿cuántas veces somos capaces de plantearnos
    si somos capaces de seguir los principos que no predicamos con el ejemplo?

    Saludos,

    Javier

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    • David Lamíquiz dijo:

      Efectivamente Javier, de nada sirve aconsejar sin mirarnos el ombligo y reflexionar sobre nosotros y nuestras actuaciones. Son las únicas sobre las que podemos actuar y mejorar… Gracias por participar

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  3. CARLOS SAIEGH dijo:

    cuando aprendemos muchas cosas, ya es tarde, la oportunidad de la vida, ya paso
    el momento paso. solo que la experiencia adquirida nos sirve para otra vida, que no tenemos. saludos. carlos m saiegh

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  4. Muy buena síntesis sobre lo que ha de ser “liderarse a si mismo”.

    Solo con que un alto porcentaje de los gestores (en cualquier faceta de la vida) entendiera la frase: “Las demás personas también deciden. Lo único que podemos hacer es influir…”….se llegaria verdaderamente a gestionar personas y no a ser “conductores de ganado” como sucede en muchos casos.

    La base de la gestion de las organizaciones (y coincido con Javier) es basicamente una : El ejemplo. Sin ella todo lo demás es secundario.
    Muy buen articulo
    Salu2

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  5. Hola David,
    La verdad es que aunque llevo unos cuantos años con el blog no sabria catalogarlo todavia 🙂
    Me parece interesante la perspectiva de RRHH que le dais a los articulos, se agradece mucho.

    Saludos

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  6. Hace unos años que en nuestro entorno se aplica lo de “las palabras se las lleva el viento” y hoy te digo lo contrario que ayer por la necesidad de “los resultados”, y sin el menor sonrojo ni explicación… y ni mucho menos una autocrítica. Cuando más se habla y escribe del liderazgo en las organizaciones, -hemos descubierto que hay otras maneras, y las tenemos en este mundo- más se percibe la abundancia de incoherencias, personalismos sin ninguna empatía y jefaturas de estrellato o de sumisión al nivel superior de la misma catadura.
    No quiero que parezca, éste, un comentario pesimista, pero valoro el “ser dueño de mis silencios y exclavo de mis palabras” poniendo el compromiso con las personas para desplazar a las envidias, que tanto perjudican al equipo.
    Saludos, David

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