¿Es posible ser feliz en el trabajo?

¿Es posible ser feliz en el trabajo? Vaya pregunta tan manida, ¿verdad? La traslado al mundo laboral pero en realidad quería decir… ¿Es posible ser feliz?

En mi opinión el ser humano es indisoluble y no puede sufrir la bicefalia de: fuera del trabajo y dentro del trabajo. Somos uno y si es dentro, es también fuera y viceversa.

Esta es la idea que Emilio Duró transmite en la VI Congreso del Comercio Gallego titulada “Optimismo e Ilusión”, ponencia que recomiendo fervientemente (adjunto la primera parte).


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En este Congreso el ponente expone de forma fácilmente comprensible y con grandes dosis de  humor conceptos básicos que nos dicta el propio desarrollo del ser humano a lo largo de millones de años y que determinan nuestras necesidades, miedos y sentimientos de éxito y fracaso en la actualidad. Habla sobre la importante carga genética que nos deja el hombre de la caverna y de cómo condiciona aún hoy nuestro comportamiento y nuestra vida.

Emilio comienza cuestionándose si el Coeficiente de Optimismo es innato o puede desarrollarse a través del aprendizaje, es muy importante discernirlo pues, según el ponente, es lo que condiciona el éxito o el fracaso en la vida.  En los tiempos actuales en los que el trabajo se convierte en nuestra principal ocupación, se percibe  que a mayor estrés, más horas de trabajo y rictus más serio y preocupado, mejor profesional eres, por ende, más éxito tienes. La percepción de que si te ries en la oficina, no trabajas, es generalizada, y en propias palabras de Duró:

Hemos hecho del mal humor una profesión.

Ahí va algún dato:

  • Los niños que rien en el vientre materno viven un 20% más
  • Entre el 22 y 28% del coste laboral de una empresa se deriva en mayor o menor grado de la falta de ilusión y ganas de vivir de sus empleados

A estas alturas no hace falta decir que el empleado feliz, construye relaciones eficaces más fácilmente, aprende con mayor rapidez, en definitiva, rinde más. El humor y la risa estimulan una atmósfera donde ir a trabajar sea un placer y no sólo una obligación.

Aplicando esta idea a nuestro día a día en los departamento de gestión de personas, hay ya empresas que a la hora de enfocar sus procesos de selección incluyen la felicidad como una actitud crítica a buscar en el candidato. Si la NASA no tuviera en cuenta este aspecto, ¿te imaginas lo pesado que podría ser ir a la luna con un pesimista a tu lado? 😉 Fuera bromas, un ejemplo real de la aplicación de esta filosofía en los procesos de selección es el de la empresa Pixar.

“Hemos pasado de ser una empresa que gira entorno a las ideas a girar entorno a las personas. En vez de desarrollar ideas, desarrollamos personas. En vez de invertir en ideas, invertimos en personas. Estamos tratando de crear una cultura del aprendizaje, llena de eternos estudiantes.

Pixar se ha dado cuenta de que la gente feliz hace mejores peliculas, y que el aprendizaje desempeña un papel clave en esa felicidad. No importa lo que estén aprendiendo, siempre y cuando estén aprendiendo, creciendo y desarrollándose, y divirtiéndose al hacerlo.” – Randy S. Nelson, decano de la Pixar University

Reirse y divertirse, dos palabras a incorporar urgentemente a nuestras empresas.

Y para empezar con una sonrisa…ahí os va un video que a mi me dibuja una en la cara…


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@oeguiguren

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comment 4 comentarios - puedes comentar o hacer ping

  1. Maider Barrondo dijo:

    Muy buen artículo, Oihane. Estoy totalmente de acuerdo.
    En el mismo orden de cosas, estoy leyendo un libro de Nerea Urcola que se llama “El Proyecto: la búsqueda del equilibrio personal – laboral”, que precisamente habla de esto, aplicado a la vida de una persona ficticia, una mujer en la treintena que se ve en la encrucijada de elegir entre su vida personal y laboral o de tratar de compatibilizar las dos. Muy recomendable.
    Un saludo, Maider.

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